Reflexiones sobre el impacto: hacer lo mejor por nuestros alumnos

Durante mis años como docente y líder educativa, me crucé con muchas personas que estaban estudiando para ser docentes. Siempre era una alegría trabajar con ellos. Tenían tanta pasión, y tanto talento. Era maravilloso ver cómo crecían y se iban perfeccionando, y, muchos años después, me encanta enterarme acerca de cómo prosperaron sus carreras.

Pero una de las cosas que solían ser realmente complicadas para estos estudiantes era la evaluación de sus clases. Muchos eran muy exigentes consigo mismos, y necesitaban mucho ánimo para ver sus tantos logros. Otros necesitaban ayuda para darse cuenta de que estaba bien admitir que sus clases no eran perfectas, y para comprender que los mejores docentes nunca dejan de pensar en cómo pueden mejorar.

Pero, de todas maneras, les costaba mucho evaluar si la clase “había salido bien”.

¿Qué “apariencia” tiene el éxito?

Los nuevos docentes, y aquellos que están estudiando para serlo, suelen evaluar el éxito de sus clases teniendo en cuenta si los alumnos se portan bien, o si parecen disfrutar las tareas. Suelen poner el foco en ver si se completaron las tareas, o si los alumnos estuvieron lo suficientemente ocupados durante la lección.

Todo eso es comprensible. Y, honestamente, caer en esa trampa también es fácil para los que tenemos más experiencia.

Pero, si efectivamente caemos en esa trampa, nos estamos olvidando de algo muy importante. Porque la clave del éxito de una lección no radica en si los alumnos están entretenidos, tranquilos u ocupados. Radica en si aprenden o no. Radica en si progresan o no. Y, en particular, radica en si progresan lo máximo que les permite su potencial.

Y eso también es verdad para los líderes educativos. ¿Cómo pasamos de sentir que hay un gran ‘alboroto’ en la escuela a realmente evaluar lo que estamos haciendo? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos ayudando a nuestros alumnos a alcanzar los resultados más altos según su potencial?

¿Cuál es nuestro impacto?

John Hattie nos recuerda que una de las cosas más importantes que podemos hacer es conocer nuestro impacto. Porque solo así es que realmente podemos hacer lo mejor por nuestros alumnos.

Y eso es lo que exploraremos en las Cambridge Schools Conferences en Bali y Florida durante el próximo año. Nuestra primera conferencia se realizó el 14 y 15 de septiembre; allí escuchamos a líderes inspiracionales, docentes e investigadores hablar sobre cómo evaluamos nuestro impacto y sobre lo que sabemos acerca de la excelencia en la enseñanza.

Exploramos abordajes que van desde técnicas de Evaluación para el Aprendizaje a evaluaciones generales de toda la escuela. Reflexionamos acerca del poder de la investigación docente y analizamos cómo podemos hacer un uso eficaz de lo que expresan nuestros alumnos. E hicimos todo esto en una fascinante atmósfera de cooperación global, con docentes y líderes educativos de todo el mundo construyendo redes y compartiendo ideas.  

¡Espero con ansias que llegue el momento de continuar estos debates en Florida y Bali!

Para novedades e información sobre la conferencia, puedes seguir a @CambridgeInt y unirte a los debates en #CamSchoolsConf.


[1] [John Hattie, Visible Learning, 2008]

Share this

Leave a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related posts