Currículum 2040: ¿qué podría enseñarse y por qué?

¿Qué debería enseñarse en las escuelas? ¿Por qué debería enseñarse, por ejemplo, el ciclo del agua? En caso de enseñarse, ¿entonces se tendrá que remover algún otro contenido? ¿El currículum estará lo suficientemente alineado o se requerirán cambios aún mayores para que los alumnos realmente tengan acceso a los conceptos?

Sobre preguntas de este tipo se asienta el desarrollo curricular; preguntas con las que, como Curriculum Programmes Manager para Cambridge International, lucho a diario. Además, son temas sobre los cuales debatimos con líderes educativos de todo el mundo en el Cambridge Assessment Summit for Education del 17 de septiembre.

Calendarios

Los diseños curriculares nacionales, que definen qué asignaturas se dictarán, y con qué profundidad, se desarrollan a largo plazo. Por ejemplo, el currículum nacional de Inglaterra para el 2014 se empezó a diseñar en el 2010.

También deberíamos tener en cuenta el tiempo durante el cual estará en vigencia un currículum. En A Cambridge Approach to improving education, Cambridge Assessment menciona que muchos países suelen cambiar su currículum nacional cada 10 años. Si bien no hay ninguna recomendación establecida, el contenido de un currículum tiene vida útil y los cambios deben decidirse con varios años de antelación.

Lo último a tener en cuenta radica en cómo el currículum prepara a los alumnos para la siguiente etapa de la vida, ya sea que se trate de seguir estudiando o para empezar a trabajar. Un alumno que termina la escuela en el 2020, habiendo estudiado con un currículum ideado en el 2010, está adentrándose en un mundo que quienes se encargaron del diseño curricular tan solo podían imaginar.

Identificar tendencias

En Cambridge International creemos que el hecho de identificar tendencias y predecir el futuro al cual se enfrentarán los alumnos es esencial para un efectivo desarrollo curricular. Entonces, ¿cuáles son estas tendencias? En líneas generales, se dividen en las siguientes categorías:

  • Estabilidad de las asignaturas. Las asignaturas suelen verse como áreas fijas de aprendizaje. Sin embargo, esto no quiere decir que las asignaturas nunca cambian. Es importante monitorear las tendencias en las asignaturas, y tener en cuenta aquellos cambios que podrían beneficiar a los alumnos. Por ejemplo, la teoría de las placas tectónicas fue definida en artículos científicos de los sesenta, pero recién 10 años después se volvió parte de la geografía estándar a enseñar en las escuelas del Reino Unido.
  • Vínculos societarios. Un currículum suele reflejar la sociedad para la cual ha sido diseñado. Estos vínculos societarios a veces son explícitos (por ejemplo: la inclusión de una asignatura por su importancia social, como la agricultura o la ciencia marina) o implícitos (por ejemplo: cómo las asignaturas remiten a asuntos de importancia social, como los asuntos de salud pública emergentes). Los vínculos societarios deseados se pueden identificar, predecir e incluir en un currículum futuro.
  • Tecnología. Los avances tecnológicos han sido veloces durante casi doscientos años, y muchos alumnos ya tienen acceso a tecnología moderna o tendrán conocimientos sobre tecnología moderna. Dado que vivimos en un mundo cada vez más conectado, y conducido por la tecnología, los aspectos tecnológicos podrían requerir un foco mayor dentro del diseño curricular. Esto se ha visto recientemente con más países que introdujeron la codificación en sus diseños curriculares, y existen proyectos que analizan qué deberían aprender los alumnos sobre inteligencia artificial.
  • Políticas gubernamentales. El currículum nacional suele diseñarse a nivel gubernamental. De por sí, es posible que las políticas de gobierno sean integradas al currículum. Las políticas económicas, que a veces parecen separadas de la educación, también podrían tener un impacto. Por ejemplo, el hecho de formar a los alumnos en programación solo arrojará mayores beneficios si hay inversiones en el sector de tecnología, que garanticen empleos para quienes adquieran estas nuevas habilidades. Esto nos está conduciendo a un mayor reconocimiento de la educación vocacional, y a entender cuán esencial es brindar a los alumnos los conocimientos y habilidades que necesitan para impulsar reformas nacionales más amplias.
  • Actividad supranacional. Algunos temas van más allá de las fronteras. A modo de ilustración, hoy en día, en educación y temas de reforma curricular, se hace mayor referencia a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, adoptados en 2015, por ejemplo al hablar de la lucha contra el cambio climático.

Barreras contra el cambio

Si bien hallar razones para modificar un currículum puede ser tentador, es importante recordar que el currículum actual probablemente ya esté formando alumnos que pueden leer y escribir, que tienen conocimientos de matemáticas, etc.

Esto implica que hay barreras que frenarán los impulsos para revisar radicalmente el sistema o permitir un cambio. Estas incluyen:

  • Año lectivo. En el año lectivo hay tiempo para enseñar cierta cantidad de contenido. En una escuela con 190 días de clases, yo estimaría que, sacando las evaluaciones, los eventos especiales, los recreos, el tiempo de transición, las reuniones, las ausencias por enfermedad, etc., es probable que solo queden 810 horas de aprendizaje por año (180 días por 4,5 horas). Esto restringe la libertad de reforma de quienes se encargan del diseño curricular. Esta realidad también aumenta el riesgo de sobrecargar el currículum a nivel nacional, dejando poco lugar para contextualizaciones locales del contenido curricular. 
  • Coherencia. ¿Cómo se hace para que todas las áreas de un currículum calcen unas con otras? ¿Hay coherencia en el diseño? ¿Tendrá sentido el aprendizaje? Estas preguntas pueden responderse si tenemos en cuenta el objetivo más amplio del currículum, y si se desea un currículum amplio (mucho contenido, pero poco detalle) o si se desea mayor profundidad (menos material pero mucho detalle, a fin de que los alumnos desarrollen un conocimiento profundo del contenido). Es por esto que, sin perjuicio de las tendencias, el primer paso para el diseño de cualquier currículum es saber cuál es el objetivo de la educación a fin de garantizar que el plan funcione como un todo. Esto es algo que nosotros en Cambridge International hemos tenido en cuenta a la hora de preparar nuestra guía llamada Implementing the Curriculum with Cambridge.
  • Contextos específicos del país. Si se agrega una nueva asignatura, ¿quién la enseñará? ¿El sistema cuenta con suficientes docentes especializados en ese tema? Si se modifica una asignatura, ¿los docentes precisarán apoyo o capacitaciones? Hay muchas otras barreras que podrían surgir, desde el tamaño de las aulas hasta los recursos necesarios. Por muchos de estos temas relacionados con el contexto específico de cada país es que la reforma curricular no puede darse de manera aislada, y con frecuencia se suelen requerir acciones conjuntas con quienes brindan capacitaciones docentes y con las editoriales que producen el material de apoyo. 

Relevancia, conocimiento y habilidades

A pesar de estas barreras, el arte del diseño curricular trata acerca de hallar soluciones para garantizar que el currículum siga siendo relevante para los alumnos y para el mundo moderno, y que a la vez que brinde a los alumnos el conocimiento y las habilidades que necesitan para vivir en sociedad.

Si observamos una escuela de 1919, el currículum podría parecer similar en algunos lugares, pero muy distinto en otros. Sin embargo, gran parte del contenido se ha mantenido estable a lo largo de mucho tiempo.

Al evaluar un cambio curricular, deberíamos tener en cuenta el equilibrio entre los conocimientos y habilidades emergentes y aquellos conocimientos y habilidades fundamentales, ya comprobados, que aún hoy siguen siendo la base de los logros de la humanidad.

En Cambridge International brindamos apoyo a los Ministerios de Educación y a las escuelas, a fin de identificar tendencias y tener en cuenta temas esenciales dentro de sus contextos específicos.

Trabajamos con ellos para revisar los planes existentes, ofrecer retroalimentación y recomendaciones, diseñar el currículum y brindar capacitaciones sobre diseño y desarrollo curricular. Aquellas tendencias que ya hemos empezado a identificar incluyen un mayor foco en las competencias, en la tecnología digital, en la igualdad de género y en la sustentabilidad. En nuestra página web podrán encontrar más información.

Ya nos estamos acercando al punto en que deberíamos analizar qué enseñar en el 2040, ¡este es el momento para empezar a conversar!

Share this

Leave a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related posts